viernes, 6 de junio de 2008

EL RENACIMIENTO Y LOS DESCUBRIMIENTOS GEOGRAFICOS

era de los grandes descubrimientos geográficos.

Nunca en la historia de la humanidad se había dado una ampliación del mundo conocido a nivel universal tan vertiginosa como la que tuvo lugar en los siglos XV y XVI. En muy pocos años, como consecuencia de los grandes descubrimientos geográficos se amplia de un modo prodigioso el reducido Mundo conocido por el europeo, y consecuentemente el del resto de los Hombres, desde Asia hasta América pasando por África. Primero castellanos y portugueses y más tarde otros pueblos europeos se lanzan a alta mar al descubrimiento de nuevas tierras, azuzados por un fuerte afán de riquezas y aventuras. Velozmente, el Viejo Mundo, la bien definida imagen que comprendía Europa, África y Asia, con la ciudad santa de Jerusalén en el mismo centro y el oscuro océano a su alrededor, había desaparecido para siempre. En su lugar surgía un Nuevo Mundo, más grande, más extraño, más imponente, un Mundo cuyas maravillas parecían no tener fin.

Los portugueses encaminaron sus rutas a bordear África para llegar hasta Oriente, mientras que la corona castellana patrocinó el proyecto de Colón que pretendía llegar hasta las Indias navegando hacia el oeste, basándose en la teoría de que, contrariamente a la creencia de la época, la Tierra era redonda. Dicha teoría resultó ser cierta, lo que ignoraba Colón era que entre Europa y las Indias se hallaba un nuevo continente y que, en realidad, lo que acababa de descubrir, en 1492, era América. En 1519 una expedición marítima castellana al mando del portugués Magallanes consiguió, tras un viaje repleto de calamidades y penurias, dar por primera vez la vuelta al mundo, demostrando que, efectivamente, la Tierra era redonda y se podía circunnavegar. Las costas africanas, las Indias, Japón, Oceanía y demás territorios orientales, toda América... Todo un nuevo mundo se abría ahora, ofreciendo infinitas posibilidades.

Fueron varias las causas que impulsaron a castellanos y portugueses a embarcarse en arriesgadas e inciertas empresas marítimas. En principio, de carácter económico: la necesidad de una expansión económica debido al aumento de la población, la búsqueda de materias primas y de nuevos mercados, la falta de oro y metales preciosos que se estaban agotando en las minas europeas y el deseo de conseguir más baratas las especias y otros productos venidos del Lejano Oriente a través de una larga serie de intermediarios. También hay que tener presente la sed de aventuras del Hombre renacentista, cuya imaginación había sido estimulada por el Libro de las Maravillas de Marco Polo y el afán de enriquecimiento le hacía saltar a la aventura; así como el espíritu evangelizador de las Cruzadas, tan vivo en la Edad Media y que aún no había desaparecido por completo, el cual llamaba a los Hombres a marchar a esas nuevas tierras desconocidas a cristianizar, a fuerza de palos si era necesario, a sus habitantes (de aquí surge la leyenda del Preste Juan, un reino de cristianos rodeado de paganos, situado en algún lugar impreciso de Asia o África, al que se debía ayudar). Mas fue necesario que a esos estímulos humanos se les unieran un desarrollo científico de los estudios geográficos y unos descubrimientos técnicos de gran valor para la navegación: se desarrolló en gran medida la cartografía, con la realización de cada vez más precisos portulanos (mapas que detallaban las costas) y cartas marinas (que indicaban las corrientes), así como un mayor conocimiento del Sol y las estrellas para orientarse; la brújula y el astrolabio, empleados a partir del siglo XV, fueron de suma importancia para la navegación; se idearon dos nuevos tipos de naves, la nao y la carabela, más adecuadas para la navegación en alta mar que las hasta entonces utilizadas para el comercio galeras.

miércoles, 4 de junio de 2008

Valores del Mundo moderno

Los artistas e intelectuales de los tiempos modernos consideraron al hombre como parte de un ambiente físico, reconocible y concreto, resaltando en éste su capacidad para descubrir por sí las verdades del mundo.

La idea de progreso, la expectativa de conocer la realidad sólo desde la razón, negando la existencia de un ser superior y la inmensa confianza que se tenía en las capacidades del ser humano empezó a generar una idea de verdad que ya no se alineaba plenamente con las concepciones de la Edad Media, lo que generó en Europa una discusión potente entre quienes veían la verdad ligada a Dios y quienes veían la verdad ligada a la razón pura. Esta discusión dio paso a nuevas corrientes del pensamiento: al empirismo, al idealismo inglés y al iluminismo francés, que penetró con mucha fuerza en la burguesía, sirviendo de herramienta para dar un gran giro en la historia política de Europa y de occidente.

Esta nueva concepción de la verdad tuvo, como ya hemos visto, grandes influencias en la concepción de los otros dos valores: bien y trascendencia.

Respecto a la trascendencia, hemos señalado el abandono de la postura teocentrista a favor de la antropocéntrica, el vuelco a la experiencia religiosa subjetiva propiciado por el protestantismo, así como la pérdida de la unión ideal de los estados cristianos en torno a una fe común. Por otro lado, el avance de las ciencias empíricas postulaba aún un Dios entendido como Origen último de todo, pero al estilo de un relojero que programara una máquina y luego la echara a andar sin intervenir en su desarrollo y funcionamiento. Esta visión mecanicista que se empieza a extender pugnaba con la concepción clásica cristiana de un Dios Padre providente que gobernaba el mundo en todo momento e intervenía en él para el bien de sus criaturas, como es el ejemplo de la Encarnación del Hijo de Dios en el tiempo para la salvación del género humano. Frente a este alejamiento, parece que al hombre moderno sólo le queda un camino para conocer a Dios: el de la fe, opuesta a veces a los avances y conocimientos racionales. De nuevo fe y razón, después de ir a una en la cultura medieval, se separan, y el hombre moderno empieza a vivir también dividido en su interior. Esta postura fideísta generó el secularismo por el que toda referencia a Dios se dejaba fuera del ámbito social y se recluía a lo privado.

Sin embargo, este conjunto de cosas provocó una reacción dentro de la Iglesia Católica: lo que se denominó globalmente como la Contra Reforma. Así fue como los siglos XV-XVI y XVII fueron testigos de un despertar de la fe a través de la aparición de nuevas órdenes religiosas (como la fundada por Ignacio de Loyola) y el surgimiento de constelaciones de santos que le han dado al siglo XVI el nombre de Siglo de Oro (Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Juan de Ávila, Pedro Canisio, Francisco Javier, etc.). Asimismo, el descubrimiento de nuevos mundos generó un amplio movimiento de evangelización que supuso una revitalización de la vivencia de fe.

La progresiva subjetivización de la verdad llevó consigo una generalizada y paulatina subjetivización del valor del bien. La conocida sentencia sofista de Protágoras de que “el hombre es la medida de todas las cosas” fue tomando cada vez más cuerpo en estos siglos. La idea motriz del bien común, como elemento confluyente de toda la sociedad, empezó a perder fuerza a favor del bien individual. El mismo alejamiento del Dios providente fue debilitándolo como referente último y universal del comportamiento moral. La ley moral natural iba perdiendo fuerza al someterle al dictado y juicio de la conciencia moral individual sin más referente que ella misma. Baste nombrar la causa de la separación de Enrique VIII, rey de Inglaterra, de Roma y el surgimiento del anglicanismo (como veremos con detalle con el personaje de esta época). El mismo principio enunciado por Maquiavelo, aunque escandaloso en su época, iba adueñándose de muchas mentes. El perderse el referente objetivo del bien –bien honesto-, se acentuaron más las otras dos facetas del bien, en cuanto útil y en cuanto deleitable.

En la Edad Media se consolida la Fe y la Razón en la base lo que nos lleva al amor. ¿Donde mas se encuentra este principio?

Absolutismo

El absolutismo es una forma de gobierno en la cual el poder reside en una única persona, a quien deben obedecer todas las demás, sin rendir cuentas al parlamento ni al pueblo.
Abarcó los siglos XVI, XVII, XVIII y la primera mitad del XIX, cuando la influencia política de la nobleza declinó, aunque manteniendo el régimen feudal que mantenía su preponderancia en la sociedad de la época. La teoría del derecho divino del poder real o del absolutismo teológico nació en Francia en el último cuarto del siglo XVI y en el ambiente de las guerras de religión. Aunque en Europa la divinización del monarca nunca llego tan lejos como en Asia (donde en algunos países se indentificaba al rey con el mismo Dios) el rey siempre tuvo cierto poder sobre las iglesias nacionales a traves del regalismo.





  • Causas:
La burguesía apoyaba la concentración del poder para estabilizar la economía dentro de todo el territorio de un Estado.

  1. El protestantismo o Reforma protestante, iniciado por Martín Lutero distanció a un Estado como Alemania de la Iglesia y los Estados papales y disminuyó su importancia en las decisiones del Rey.


  2. La conquista de América llevó a países como España y Portugal a acumular grandes cantidades de riquezas en oro y plata (Mercantilismo) lo que demostró que el absolutismo tenía más poder sobre los países vecinos.


  3. La necesidad de juntar fuerzas militares como en el caso de la guerra de los cien años entre Francia y el Imperio Británico obligó a los Estados a poseer un ejército regular comandado por el Rey y ya no por señores feudales dispersos e incomunicados.


  4. La crisis de la servidumbre
  • Principios del Absolutismo:
  1. El poder es de caracter divino: la autoridad del Rey fue designada por Dios.
  2. El Rey tiene un trato paternal con el pueblo.
  3. La autoridad del Rey es absoluta, no debe pedirle permiso ni al Parlamento ni a los nobles para tomar decisiones.
  4. La autoridad del Rey está sujeta a la razón

La Contrarreforma

La Reforma Católica o Contrarreforma fue la respuesta a la reforma protestante de Martín Lutero, que había debilitado a la Iglesia. Denota el período de resurgimiento católico desde el pontificado del Papa Pío IV en 1560 hasta el fin de la Guerra de los Treinta Años, en 1648. Sus objetivos fueron renovar la Iglesia y evitar el avance de las doctrinas protestantes.

El Papa III convocó a una reunión de todos los ibispos de la Iglesia, el Concilio de Trento, cuyo objetivo era realizar una definicion clara del dogma catolico y restaurar la disiplina del clero. Se estableció una jerarquía efectiva de supervisión para garantizar que el clero y los laicos observaran las nuevas normas de disciplina y ortodoxia que se esperaba de ellos. Estas medidas, junto con la Inquisición, y las guerras de religión, pretendían detener el avance del Protestantismo, e infundir un nuevo entusiasmo y confianza a los católicos. Hacia 1650, más de dos tercios de Europa prestaba de nuevo obediencia a la Iglesia de Roma: la Reforma protestante, en conjunto, sólo conservó su influencia en el norte.

La Reforma

A partir del siglo XI en adelante aparecieron voces dentro de la Iglesia Católica que criticaban su intervención en asuntos terrenales, actividad que la alejaban de su función espiritual. En los siglos XV y XVI se dio una serie de fenómenos que mostraron, al mismo tiempo, los problemas de la Iglesia y la inquietud espiritual de los fieles:

  • Los Papas abandonan la función espiritual en la Iglesia y se enredan en episodios de política. Su modo de vida se alejo a como debería ser, no respetando los votos, tales como castidad y pobreza.
  • El clero no estaba preparado para cumplir con sus funciones, ya que recibía una escasa educación tanto en materias espirituales como intelectuales.
  • Surgieron corrientes que llamaban al ejercicio de una espiritualidad mas intima, interesándose antes por la relación mística con Dios, que por la ceremonia y el boato de la liturgia.

  • El humanismo exaltaba la capacidad del propio individuo para buscar la verdad y por ello, impulsa un retorno a la Biblia y a los escritos de los Padres de la Iglesia, estimulando la libre interpretación de la escrituras.

  • Brotaron herejías, formas rechazadas por la Iglesia para practicar la religión, practicas que se oponían a la tradición católica y hacían de la Biblia la única fuente de la verdad.
Factores como la Peste Negra, las hambrunas y las guerras, las transformaciones económicas y sociales, el fortalecimiento de las monarquías nacionales y la invención de la imprenta, que permitía el acceso a la Biblia a un menor costo y la traduccion de la misma a las lenguas nacionales, colaboraron con el quiebre de la Iglesia.
  • Reforma Luterana o Protestante:

Este movimiento hundía sus raíces en elementos de la tradición católica medieval, como el movimiento de la Devoción moderna en Alemania y los Países Bajos, que era una piedad laica antieclesiástica y centrada en Cristo. Además, la segunda generación del humanismo la siguió en gran medida. Comenzó con la predicación del sacerdote católico agustino Martín Lutero, que revisó las doctrinas medievales según el criterio de su conformidad a las Sagradas Escrituras. En particular, rechazó el complejo sistema sacramental de la Iglesia Católica medieval, que permitía y justificaba exageraciones como la "venta de indulgencias", según Lutero, un verdadero secuestro del Eva, el cual debía ser predicado libremente, y no vendido.
La Reforma Protestante dependió del apoyo de algunas autoridades civiles para poder reformar iglesias cristianas de ámbito estatal (posteriormente iglesias nacionales). Los grandes exponentes de la Reforma Protestante fueron Martín Lutero y Juan Calvino.
El Protestantismo ha llegado a constituir la tercera gran rama del cristianismo, con un grupo de fieles que actualmente supera los quinientos millones y que se expande rápidamente en América Latina, Asia y África.


  • Reforma Calvinista:

Los rasgos característicos de la reforma calvinista son:



  1. El lugar central que se da a la doctrina de la soberanía de Dios en la creación, en el gobierno y en la redención del mundo (predestinación). Durante más de cien años los historiadores han afirmado que la predestinación es el tema central de la teología de Calvino; pero es más aceptable afirmar que según la opinión de Calvino, la creencia en la predestinación es más bien el resultado final de nuestra fe en la gracia de Dios.


  2. La institución de la disciplina de la iglesia mediante el Consistorio, el conjunto de pastores y ministros de Ginebra que regían en los casos de desórdenes morales y reprimían las falsas enseñanzas.


  3. El gobierno eclesiástico mediante dirigentes elegidos por miembros de la iglesia. Ese sistema sinodal presbiteriano dio gran importancia a la cooperación de los laicos en los asuntos de la iglesia e influyó directamente en la forma de gobierno representativo en los países democráticos.


  4. La enseñanza de que en la Santa Cena el participante sincero recibe con el pan y el vino la virtud del cuerpo y de la sangre de Jesucristo, a saber, las gracias que están representadas por los emblemas.


  5. El genio de Calvino como organizador y como propagador de la fe, que lo llevó a crear un sistema que capacitó al protestantismo para difundirse rápidamente.


  • Reforma Anglicana:

El rey de Inglaterra, Enrique VIII, convencido por el humanismo cristiano, se integro por la crisis de la Iglesia. Encargo un tratado defendiendo los sacramentos, por el cual el Papa le otorgo el titulo de "defensor de la fe".


Al no poder engendrar un sucesor al trono con su esposa, Enrique VIII solicito la anulación de su matrimonia para posteriormente casarse con la cortesana Ana Bolena. El Papa se negó a tal anulación por lo que Enrique VIII se separo de la Iglesia Católica. En 1532 el parlamento ingles lo proclamo "Protector de la Iglesia de Inglaterra".


En un principio la doctrina anglicana permaneció mas cercana al catolicismo humanista que al luteranismo. Sin embargo, al morir Enrique VIII la luchas disputadas por el poder entre sus sucesores, se profundizo la diferencia doctrinal con el catolicismo romano y el anglicanismo se acerco al calvinismo y al puritanismo.

Arte Renacentista

  • Pintura y Escultura:

La renovacion de la cultura clasica se realiza a través del naturalismo y del trabajo de la perspectiva, fortalecida con la inserción de figuras en paisajes o espacios interiores, lo que entrega profundidad y volumen a la obra, se incorpora el óleo como nueva técnica pictórica.

El hombre y sus actos pasan a ser los cimientos temáticos de esta época y su anatomia pasa a ser objeto de estudio. No, obstante, los tópicos religiosos continúan estando muy presentes, pero se introduce con fuerza la pintura profana y el retrato.


Sandro Boticelli."Nacimiento de Venus"


Leonardo da Vinci "La Gioconda"
  • Arquitectura:
Su elemento más característico es la cúpula, cubierta por pinturas al fresco. Se caracterizó, además, por el uso de proporciones modulares, hechas de conchas con aristas y con tambores de evntanas redondas. Reaparece el arco de medio punto y las bóvedas de canon y de aristas. Aparecen las columnas adosadas con capiteles clásicos y los pilares cuadrados decorados que reemplazan a los pilares góticos.


El culto a la belleza y el gusto por la vida más gactuosa dieron origen a la construcción de palacios, que irán perdiendo el aspecto de fortaleza característico de los castillos medievales.

Las iglesias renacentistas son de planta central o cruz latina, con tres naves dividivas por columnas y cubiertas con bóvedas de cañón. Se utiliza frecuentemente un revestimiento de mármol para la fachada.


Brunelleschi. "Santa maria del Fiore"


Miguel Ángel. "David"

Renacimiento


El Renacimiento es el movimiento cultural y artístico que se inicia en el siglo XV en Italia. En él, la valoracion de la Antigüedad clásica se extendió a los ámbitos de la filosofía, las letras y las artes, tales como la pintura, la escultura y la arquitectura.

El arte renacentista se diferencia del arte medieval tanto en las formas de representación como en los temas escogidos. Como el humanismo, el arte renacentista coloca al ser humano en el centro de su interés, mostrándolo en su máxima perfección y retomando el ideal de belleza humana de la Antigüedad. Por ello, sus temas centrales fueron la representación del individuo, de la mitología clásica y del desnudo. Frente al sobrenaturalismo medieval, se impone el racionalismo y el naturalismo, alentados por la formación de academias o centros de estudios humanistas.

Humanismo

El humanismo es una corriente educativa, filosófica, artística e intelectual europea estrechamente ligada al Renacimiento cuyo origen se sitúa en el siglo XIV en la península Itálica (especialmente en Roma, Venecia y Florencia). Se mantuvo hegemónica allí y en buena parte de Europa hasta fines del siglo XVI, cuando se fue transformando y diversificando a merced de los cambios espirituales provocados por la evolución social e ideológica de Europa, fundamentalmente al coludir con los principios propugnados por las Reformas (luterana, calvinista, etc.), la Contrarreforma católica, la Ilustración y la Revolución francesa del siglo XVIII. El movimiento, fundamentalmente ideológico, tuvo asimismo una estética, el clasicismo renacentista, plasmada, por ejemplo, en un nuevo tipo de letra, la redonda conocida como letra humanística, imitada de la letra uncial latina antigua, que vino a sustituir poco a poco a los incómodos palotes de la letra gótica medieval.

El Humanismo propugnaba, frente al teocentrismo de la teología escolástica medieval y el canon eclesiástico de prosa, que imitaba el pobre latín tardío de los Santos Padres y el simple vocabulario y sintaxis de los textos bíblicos traducidos, el antropocentrismo y los studia humanitatis, una formación íntegra del hombre en todos los aspectos fundada en las fuentes clásicas grecolatinas, muchas de ellas recién descubiertas entonces, gracias por una parte al trabajo de traductores como Averroes y por otra a la infatigable búsqueda de manuscritos por eruditos humanistas en los monasterios de toda Europa. Este era un latín más puro, brillante y genuino.


  • ¿Qué tienen en común los tres estudios liberales?¿Por qué crees tú que ellos permitirían adquirir y practicar la virtud y la sabiduría?
  • ¿Cuál es el estatus actual de las disciplinas mencionadas en el texto?¿Cuáles son más valoradas hoy en día y por qué?

martes, 3 de junio de 2008

La crisis del siglo XVI

El siglo XIV es considerado un siglo de crisis dentro de la historia europea. Los hombres y mujeres de esta época enfrentaron situaciones nuevas y dificultades que mostraban que la forma de vida, las instituciones y el sistema económico que conocían, debía cambiar.
Estos cambios produjeron importantes transformaciones con respecto a los siglos anteriores, pero las soluciones encontradas no implicaron una ruptura total con el pasado.

Factores de la crisis.

  1. Papado de avignon (1309 - 1377)

En el ámbito espiritual, las luchas de poder dentro de la iglesia Católica de Occidente se radicalizaron hasta tal punto que, en un momento, llegó a haber más de un Papa. Esta división del poder papal se conocer como Gran Cisma de Occidente, en el cual se enfrentaron como poderes rivales el pontífice con sede en Roma y su rival, con sede en Avignon. La crisis de la Iglesia se agravó por las luchas de poder político, pues en esta época, el poder espiritual estaba estrechamente ligado al poder temporal.

2. La invasion turco-otomana

El imperio turco otomano era una fuerza expansiva que avanzaba desde Oriente hacia Occidente desde el año 1301, aproximadamente. Este pueblo nómada y guerrero, que profesaba la religión musulmana, se apoderó de la ciudad de Bizancio (Constantinopla) en el año 1453, poniendo fin al imperio Bizantino, heredero de la antigua tradición griega. Al instalarse en estos territorios, los turcos-otomanos bloquearon las vías de comercio entre Europa y Asia, haciendo muy difícil el tránsito en dirección al continente asiático, desde donde los europeos traían especias, telas y otras importaciones fundamentales para su economía.

Este imperio se organizaba de acuerdo a un principio poblacional, siendo repartido entre musulmanes, cristianos ortodoxos, judios, zoroastrianos, etc., quienes formaban unidades con su propia autoridad a cargo. La administracion del imperio era llevada a cabo por una Casa de Esxclavos. Sus miembros eran reclutados entre no musulmanes, quienes eran educados desde la niñez para ocupar altos cargos en la administracion.

3. La muerte día a día, la crisis demografica

Durante el siglo XVI, Europa se vio afectada por una enfermedad muy infecciosa y mortal: la peste bubónica o pesete negra. Asoló Europa entre 1348 y 1350, contagiando a más de la mitad de la población y matando a 25 millones de personas, un tercio de la población europea. A las epidemias, se unían períodos de malas cosechas y, por ende, de falta de alimetos.

Los porbelamas de cultivo se veían intensificados como consecuencia de la guerras, pues estas se traducían irremediablemente en el desabastecimiento de los campos. Todo esto causó una disminución de la población, vale decir, una recesión demografica. Los hombres y mujeres de esta época convivían a diario con la muerte y la miseria.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Definiciones de edad moderna

La Edad Moderna es la tercera de las etapas en la que se divide tradicionalmente en Occidente la Historia Universal, desde Cristóbal Celarius. En esa perspectiva, la Edad Moderna sería el periodo en que triunfan los valores de la modernidad (el progreso, la comunicación, la razón) frente al periodo anterior, la Edad Media, que el tópico identifica con una Edad Oscura o paréntesis de atraso, aislamiento y oscurantismo. El espíritu de la Edad Moderna buscaría su referente en un pasado anterior, la Edad Antigua identificada como Época Clásica.
Desde una perspectiva más global, la Edad Moderna marcó el momento de la integración de dos mundos humanos que habían permanecido completamente aislados durante más de 20.000 años: América, el Nuevo Mundo, y Eurasia y África, el Viejo Mundo. Cuando se descubra el continente australiano se hablará de Novísimo Mundo.
El paso del tiempo ha ido alejando de tal modo esta época de la presente que suele añadirse una cuarta edad, la Edad Contemporánea, que aunque no sólo no se aparte, sino que intensifica extraordinariamente la tendencia a la modernización, lo hace con características sensiblemente diferentes, fundamentalmente porque significa el momento de triunfo y desarrollo espectacular de las fuerzas económicas y sociales que durante la Edad Moderna se iban gestando lentamente: el capitalismo y la burguesía; y las entidades políticas que lo hacen de forma paralela: la nación y el Estado.
La disciplina historiográfica que la estudia se denomina Historia Moderna, y sus historiadores, "modernistas" (aunque no deben confundirse con los seguidores del modernismo, estilo artístico y literario, y movimiento religioso, de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX).